No tienes el control.


Nos encanta planear, soñar y caminar creyendo que las cosas saldrán como lo pensamos. Bueno, al menos a mí me encanta pensar que tengo el control de mi vida y de mis planes.


Pero la verdad es que cada día que pasa me doy cuenta cada vez más de lo inesperada que es la vida.


Hace un mes encontré a un profesor de baile que me ayudaría a alcanzar un nivel bueno para poder hacer un par de castings de teatro musical que tenía en puerta.


3 horas al día, 5 días a la semana, algunas clases en grupo y otras individuales. junio sería un mes intenso lleno de baile y retos.


Tomé una clase y al día siguiente me rompí el dedo del pie. Chale. Con la noticia pensé: “bueno son dos semanas de recuperación”. ¿Cuál? Eran dos meses los que ahora tendría que estar tranquila sin poder bailar, ni saltar, ni correr, y al menos un mes con una chancla ortopédica que no me dejaría ni caminar (para evitar que el hueso soldara mal).


Yo no sé si sea sólo en mi contexto, o también en sus contextos escuchen comentarios de este estilo luego de que pasa algo así.


“Todo pasa por algo.”

“Hay algo que debes aprender con todo esto.”

“Quizá necesitabas una pausa.”


¿Qué? ¿Pausa de qué? ¿Aprender qué?

De repente ese tipo de comentarios que tienen toda la intención de animar terminaron frustrándome más. Porque para los que me conocen un poquito más saben que no es la primer cosa de salud que obstruye mis planes y la gente siempre me dice lo mismo.


Así que estaba a punto de pasar un mes en cama y al menos dos sin poder crecer en los planes que tenía. Me tiré en la cama, frustrada y confundida, lloré un poquito y después le pregunté a Dios: "¿vale, qué hacemos este mes?"


Sé que no todos creen en Dios, quizá ya muchos dejaron de leer porque mencioné a Dios (jajaja ok, no). Pero bastaron 5 minutos para que la perspectiva de las cosas cambiara.


Entendí que siempre va a pasar algo. Nunca tendremos las condiciones perfectas para hacer lo que queremos hacer, a veces habrá falta de dinero, falta de tiempo, falta de personas, o falta de salud.


Un obstáculo no es para que le pongas pausa a las cosas. Siempre pasa algo, pero eso es lo interesante de la vida y de los sueños.


Parece que la creatividad sólo sale de los intentos por superar ciertos obstáculos, porque la vida es eso, el arte de la vida es aprender que no tenemos el control de las cosas pero podemos jugar con lo que nos pasa, tomarlo todo y usarlo todo para crear.


Lo bello surge de tomar lo que tenemos y de dejar de enfocarnos en lo que nos falta para entonces ahí crear y ahí hacer. Hacer lo que se quiere sin importar lo que suceda.


No siempre hay una razón mística por la cual pasan las cosas, a veces ese algo del “todo pasa por algo” es sólo la vida siendo, no hay nada más sobrenatural o escondido detrás.


A veces esperamos que algo extraordinario nos suceda para entonces cambiar, para entonces aprender, para perdonar o para volver a amar, para hacer lo que soñamos.


Pero quizá lo más extraordinario que debería sucedernos está escondido en lo más ordinario de la vida, en los pequeños accidentes que nos dejan un mes en cama pero nos hacen entender y ver cosas que no veríamos estando de pie.


No logré mi objetivo de bailar pero encontré dos grupos hermosos que me acogieron en mi proceso de actuación, canto y creación.


Aprendí a andar en silla de ruedas, aprendí a ver las cosas desde otro ángulo y eso me llena de admiración hacia las personas que viven con una incapacidad. Compuse una canción que me encantó y espero pronto puedan oír, retomé una historia que estaba escribiendo, experimenté el amor y el cuidado de los que me rodean hasta de los desconocidos. Hice las paces con mi concepto de Dios, mi concepto equivocado de que Dios frustra los sueños.


Y he disfrutado el encontrar bellas y nuevas formas de crear y soñar sin necesidad de moverme de mi cama.


Por cierto ¡El martes ya me quitaron la chancla! Ya solo falta un mes jajaja.


-Mai



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