Lección detrás de cámaras

Hace unos días, mientras veía los Premios Ariel, volví a reconocer el gran papel que tiene la mujer dentro del cine. Al pasar el tiempo, he visto cómo han permeado el medio a través de su lucha incesante y se han posicionado en roles que en algún momento eran casi imposibles de ocupar. El grandioso trabajo de mujeres como Taniana Huezo y Daniela Ludlow en Noche de Fuego, es un gran orgullo y es una fuente de motivación para quienes hacemos del cine nuestra pasión.


Suena el despertador, es un nuevo día, un nuevo proyecto y una nueva historia que contar. Se siente como un volver a casa, un reencontrar con tus hermanas y hermanos para seguir haciendo camino y aventuras juntos. Comienza el llamado y me encuentro compartiendo set con una gran amiga, quien proyecta una energía alucinante con sus ideas frescas, con su potencial y fuerza. Mientras la observaba, no dejaba de pensar en que su nombre también retumbaría con el tiempo. Sin embargo, horas más tarde tendría que presenciar una injusticia hacia ella.


Y es que esta es la lucha a la que me refería, la otra cara de la moneda que en muchas ocasiones cuesta ver y que haces consciencia de ella hasta el momento en que le sucede a alguien cercano a ti. En mi caso significó cuestionarme respecto a aquello que sabía que era una realidad pero que no había querido voltear a ver con el rigor necesario. Es un tema de marginación y falta de respeto.


Después de esta amarga experiencia entiendo que nos sigue costando entender cómo trabajar entre hombres y mujeres. Lamentablemente, es como si las mujeres necesitaran adoptar una postura aparentemente agresiva para defender su trabajo, imponerse y poder crecer cuando no tendría por qué ser así. Estoy convencido de la importancia de visibilizar tanto la historia de mi amiga como la de muchas mujeres para evitar que estas situaciones se sigan repitiendo. Hoy aprendí una lección, ¿cuál es la tuya?


-Ro





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