¿Hay vida después del cine?


Decía un gran amigo que es director de fotografía, que el cine se disfruta más con palomitas. Cada vez que yo escuchaba eso, a pesar de la simpleza de la oración, reflexionaba sobre mi vida después del cine. Justo ese momento especifico de la vida, donde disfrutas de una buena película en casa o en una sala de proyección. Acompañado de alguien o simplemente sólo, donde lo único que importa es lo que estás viendo, mientras das otro sorbo a tu refresco para que no se te atore el combo "cuates" de palomitas y chocolates que te has devorado entero, en vez de estar detrás de una cámara donde probablemente llevas más de 12 horas de rodaje, sin comer. Bajo condiciones nada favorables como lluvia, sol, polvo o terrenos inestables, fangosos, arenosos, acuosos y todo eso, que en pantalla se ven espectacular. O simplemente estar días fuera de casa, sin ver a nuestros familiares, o amigos más cercanos, perdiéndonos eventos especiales de personas especiales. Y te hace pensar sobre si tu vida después del cine es mejor que la vida dentro de él.





En mi caso, la vida después del cine no es tan fácil como sólo comer palomitas mientras veo a Jules y Jim correr dentro de un puente peatonal tratando de conquistar a Catherine. No es tan fácil por una razón extraña que quisiera contar.

Cada vez que he tenido la fortuna trabajar para una película, veo cómo se abre una línea paralela al guión que se filmará. Una historia alterna que estará entre la ficción y la realidad, llena de muchos personajes y situaciones nuevas, que tendrás que conocer, relacionarte, enamorarte, desenamorarte, amar odiar, llorar, reír, entender, entre otras cosas. Empieza como un tipo de relación similar a la de pareja, pero en esta, es grupal. Y de alguna manera, experimentarás acción drama, terror, comedia, y uno que otro romance, todos los géneros contenidos en una sola historia.


Una relación en la que eres consciente del final como desde su inicio . Y esa conciencia te hace vivir intensamente ese guión paralelo que no se filma. Pero que sí se queda en el corazón y en la mente. Con cada situación, cada segundo, cada personaje, con cada corte, cada acción.


Por cada historia filmada, una historia nueva para mí, se siente como que se reducen años de vida en 4 o 6 semanas. La duración estándar para el rodaje de una película en México.





Estoy a una semana de terminar con una de estas relaciones fílmicas y tanto mis compañeros como yo, estamos empezado a experimentar una especie de depresión, en la que sabemos que esa historia paralela pronto se acabará y toda esa familia que hicimos probablemente no volverá a coincidir, o tal vez en alguna rara ocasión.


Regresaremos a la vida normal , sintiendo una especie de vacío inexplicable, empezaremos un proceso de duelo, reflexionando sobre nuestros personajes en esta película alterna. Ya no somos actores, esto acabó, estaremos descansando y dentro de todo nos sentiremos bien y relajados. No tendremos que despertar de madrugada, podremos ir a esa reunión familiar , no tendremos que trasnochar, ni mojarnos si llueve afuera. Podremos usar la pijama favorita y dormir en nuestras propias camas, sin embargo, mientras ves girar e inflarse la bolsa de palomitas dentro de tu microondas, te preguntas, ¿hay vida después del cine?


- Rodrigo Frías







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