¿Es tres de noviembre o estrés de noviembre?

Desgraciadamente hoy no es tres de noviembre y por lógica sólo nos queda el bello estrés de noviembre. El estrés es indiferente a la temporada en la que nos encontremos. Actualmente el trabajador promedio parece que le encanta preparar un cóctel de estrés, ansiedad y depresión. No entiendo el porqué, creo que a nadie se le antoja algo así, pero bueno, aquí les va la receta:


La alta exigencia en los trabajos es uno de los ingredientes principales para preparar esta bebida, pero esto no lo es todo, la acumulación de tareas siempre será indispensable para la receta y si le queremos agregar un bello aroma a todo esto no hay que olvidarnos de tomar difíciles decisiones o -si gustan- podemos reemplazarlo por la encadenación de proyectos tras proyectos sin descanso alguno, lo que prefiera cada uno. No olvidemos escarchar con baja autoestima y seguridad.


Si realmente lo que quiere uno es no preparar este cóctel, hay varios remedios para lidiar con este tipo de bebidas e inclusive sacarle provecho y convertirlo en algo productivo. Hay que ser claros, el estrés no viene de las cosas que nos pasan o de las personas que nos rodean, sino del cómo reaccionamos ante nuestro entorno.


Siempre buscamos justificar el estrés que “por culpa del jefe”, “por las tareas”, “por el poco tiempo”, “por el mucho tiempo”, entre otras cosas que se nos ocurren; sin embargo, ¿por qué cuando varias personas se enfrentan al mismo problema lo asimilan de una manera distinta cada una? Todo esto puede depender mucho de la forma en cómo vemos las cosas, lo que para unos puede ser agobiante para otros puede ser una excusa para mejorar.


La forma de cómo vemos las cosas es muy importante, cualquier situación puede ser vista como un reto o como un peligro si nos detenemos un poco a pensarlo. Todos los momentos deben de ser vistos como oportunidades que tenemos para demostrar lo que realmente sabemos. ¿Y si no soy bueno? ¿Y si fracaso terriblemente? ¿Y si quedo mal con todos?


Ligar eventos pasados o futuros con emociones negativas está muy mal. Si nos

enfrascamos en todos los pensamientos negativos que se nos ocurren jamás podríamos salir adelante. Entonces el vivir bajo presión será algo positivo o no dependerá de cómo lo asumimos. El trabajar bajo presión realmente es un problema cuando sientes que no se cuentan con las herramientas para afrontarlo, ahí es cuando nace el estrés, esto escala dependiendo del nivel de exigencia de las peticiones y de su frecuencia.


Ante estas situaciones siempre hay que ser analíticos y repasar las lecciones de vida ya aprendidas. La preocupación de forma crónica puede ser dañina para la salud y no me refiero únicamente a la mental, realmente preocuparnos difícilmente deja algo bueno en nuestro cuerpo. Lo que sí es importante es mejorar las habilidades profesionales día a día para poder afrontar cada vez retos más difíciles como también es necesario controlar nuestras emociones y una gran herramienta para poder resolver esto es el trabajar la comunicación, el ser asertivo, el saber decir que no y el delegar o pedir ayuda serán factores determinantes para no tomarnos este horrible cóctel.


- Carlos Bravo, productor.








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