Aparadores en el centro

Viernes 15 de octubre de 2021.



No sé en qué momento ni porqué decidí ir al centro hoy. Manejo sin prisa, intentando no atraer alguna manifestación. Pongo la música que he estado escuchando en estos últimos quince días. Me dirijo a una calle donde venden decoraciones, no recuerdo el nombre en este momento, Waze es mi guía. Me atoro en una calle donde venden luces, me quedo en el tráfico por lo menos unos 17 minutos. Aprovecho para tomar fotos de lo que veo. Una mujer sale de su balcón y barre, observa el tráfico y agradece no estar en el tráfico. Le tomo una foto, creo que me alcanza a ver, no sé, está muy lejos.



Le tomo foto a mi vecino, un señor en un coche rojo con un rosario y la foto de algún santo en su retrovisor.



El calor empieza a ser insoportable, no sé en qué momento decidí venir al centro.

Al fin llego al estacionamiento más cercano de la calle donde venden decoraciones. Me estoy haciendo pipí. Veo a un perrito que vive en el estacionamiento. Dejo mi coche. Se acerca el perro y huele mis pies. Tomo una foto, un hombre me saluda y sale en la foto.



Camino y encuentro unas aguas de sabor, compro una color rosa de sabores combinados. Me siento en la esquina de una calle a disfrutarla.



Sigo caminando, recuerdo porqué sigo viniendo al centro. Gente con tapabocas. Venta de rodilleras, muñequeras y geles reductivos. Tomo más fotos. Sigo caminando hacia la calle, me encuentro con unas tiendas de telas y por un momento pienso en lo increíble que sería confeccionar prendas.



Tienda con bebés de diferentes tamaños. Camino más.



Encuentro la calle de las decoraciones, siento que estoy entrando a otra dimensión. Tiendas minúsculas llenas de globos y decoraciones.



Entro a una tienda que se siente como laberinto, bajo escalones y me encuentro con otros dos pisos subterráneos de decoraciones. Me encuentro al fin con las cosas por las que vine inicialmente y me pregunto a mí misma si la travesía hasta acá valió la pena. Pago. Salgo de la tienda sintiendo el calor en todo mi cuerpo.



Decido caminar un poco más para relajarme. Veo que hay una manifestación cerca del zócalo, tomo algunas fotos.

























Me doy cuenta que ya han pasado casi 3 horas desde que salí de mi casa, no puede ser lo distraída que soy. Regreso a mi coche.

Me siento dentro de él, suspiro, abro Waze, solo para ver que hago 1 hora y cacho para regresar. ¿Me gusta el centro? Sí.


-Ana

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